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11 DE MARZO Adela de Castro Díaz Alumna de Formación Básica. |
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Mala fecha once de marzo jamás se podrá olvidar, pena pase a ser historia, más por tanta crueldad, matan vidas inocentes sin tener culpa de nada. Apenas ha amanecido y ya eres un día maldito dejas niños sin sus padres ¡cuántos padres sin sus hijos!
Hoy que suerte para ti que te has quedado dormida y no has subido a ese tren al que subes cada día. Qué cruel fatalidad que tú no lo coges nunca y haber subido ese día, subiste a perder tu vida.
Nació un día de sirenas, de bomberos, de ambulancias, de mochilas asesinas y de gente solidaria. Muchos muertos en las vías y ojos sin querer mirar. Todo lo que allí vieron nunca podrán olvidar. Voluntarios, gente buena, mucha más que gente mala, que por querer ayudar no veían el peligro ni sentían el cansancio miraban por los demás. Ya no se podía dar más ¡hasta la sangre sobraba!
Ofrecieron los hoteles sus servicios y sus camas los taxis para llevar y traer, médicos jubilados y psicólogos también. Se llenaron hospitales de enfermos y sanitarios, de familias destrozadas buscando ese trago amargo con rabia y gritos ahogados. ¡Qué poco sirve el consuelo! con tanto cariño dados de preguntas ¿y por qué? ¿Alguien puede contestarlo?
A ese tren de cercanías que tanto necesitamos. Si los que suben a él sólo van a su trabajo. Poco tiene quien trabaja y en el vagón va montado.
¿De qué sirve reventarlo? ¿Qué tiene por corazón quien prepara tanto daño?
Traicioneros egoístas que, tal vez por interés, disfrutan quitando vidas sin importarles a quién. Maldita la mala gente que tanto dolor causó, que no hay castigo que pague por tantísimo dolor. ¡Qué cobardes mal nacidos! que van segando la vida sin haber amanecido. Esos ladrones de vidas no saben de corazón viven sin remordimientos, no necesitan perdón.
¡Pobres familias deshechas! que tienen tanto dolor, de poco sirve el consuelo después de tanto terror. ¡Qué sufrimiento de espanto que no tengan el consuelo ni siquiera de enterrarlos! ¿Cuándo encontrarán la paz estos muertos y estos vivos? Si es como papel que arde entre tantos amasijos. A estas personas que hoy sufren mucho les queda sufrir cuando se quedan ya solas pensando en su porvenir.
¡Cuántas llamadas perdidas! ¡Cuántas velas encendidas!
Resaltan las flores blancas y mensajes con amor de gente que no se olvida de lo que el once pasó.
Banderas con lazos negros y palomas de la paz. Se alzan las manos blancas que buscan tranquilidad. Cicatrizan las heridas que sangran y están por fuera, pero duele el corazón y maquina la cabeza.
Es esta una sinrazón y un querer meternos miedo, que aunque estemos muy unidos, y aunque digamos que no, temor estamos sintiendo. Menos gente sube al tren y el que sube, va con miedo.
Con odio y con impotencia nos sentimos estos días no podemos hacer nada por los que más necesitan. Días de perder la fe y volver a reencontrarla, querer buscar un consuelo un rayito de esperanza.
Apenas un día más la gente llena las calles como no se hizo jamás. No lloraba solo el pueblo que también lloraba el cielo lágrimas de desconsuelo.
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